¿Pueden los datos meteorológicos ayudarnos a evitar desastres?
Una conversación con el climatólogo estatal, Dr. Dave DuBois
Feb / 2026

En mayo de 2022, cuando el incendio forestal más grande en la historia del estado coronó la colina al sur de Mora, Nuevo México, los datos de la estación meteorológica ubicada en pleno centro del pueblo valían su peso en agua.
Durante un incendio forestal, los reportes en tiempo real sobre la velocidad del viento, la humedad relativa, la temperatura y la precipitación ayudan a proteger ciudades, estructuras y vidas. Cada cinco minutos —hasta que el incendio de Calf Canyon-Hermit’s Peal dejó la zona sin electricidad ni conexión a internet— la estación de Mora actualizaba a los equipos de manejo del fuego, ayudándolos a anticipar el siguiente movimiento del incendio para decidir a dónde ir y qué hacer después.
Esta estación forma parte de una red de 215 estaciones meteorológicas en todo Nuevo México, llamada ZiaMet, que ofrece una visión en tiempo real del clima cuando más importa. Los datos se usan de maneras conocidas, como actualizar pronósticos del tiempo y reportar condiciones actuales. También se utilizan para emitir alertas por vientos fuertes que protegen a los choferes de camiones que cruzan las ventosas planicies del este de Nuevo México. De forma más amplia, la información apoya a agencias federales que monitorean las condiciones de sequía y brinda a agricultores y ganaderos la documentación que necesitan para solicitar apoyos por sequía cuando las cosas se ponen difíciles.
Como climatólogo estatal de Nuevo México, el Dr. Dave DuBois ha pasado los últimos cinco años construyendo ZiaMet desde cero y, de manera más amplia, trabajando para cubrir importantes vacíos de datos meteorológicos en el quinto estado más grande del país.

Iluminando lugares oscuros
DuBois asumió el cargo de climatólogo estatal en 2010, después de una carrera que abarcó la física, los láseres y la meteorología. Su enfoque en los datos está preparando al estado para enfrentar el cambio climático a medida que se intensifica. (Los investigadores anticipan que Nuevo México verá una reducción del 25% en el agua superficial y subterránea durante los próximos 50 años).
DuBois es científico de corazón, pero no le tiene miedo al trabajo duro. Aunque ha contratado técnicos, todavía se encarga personalmente del mantenimiento o reparación de algunas de las más de 200 estaciones de ZiaMet, subiendo torres con la experiencia, si no con la facilidad, de un liniero certificado.
“Ya pasé de los 60, ¿sabes?, así que tengo que tener cuidado”, dice entre sonrisas.
Como parte de su misión basada en los datos, DuBois está combinando sus estaciones meteorológicas de alta tecnología con programas clave de ciencia ciudadana que cumplen un doble propósito: recopilar información y fomentar la participación pública. CoCoRaHS (Community Collaborative Rain, Hail & Snow Network) es un programa nacional mediante el cual cualquier persona con interés y un poco de equipo económico puede ayudar a registrar los niveles locales de precipitación.
La red comenzó a operar en 1998 en Colorado. Nuevo México, uno de los primeros estados en sumarse, cuenta con hasta 600 observadores regulares. DuBois dice que le encantaría ver crecer ese número.



Las y los observadores de CoCoRaHS aprenden a medir el contenido de agua en la nieve, un dato vital que ayuda a las y los investigadores a predecir los niveles de humedad del suelo y a anticipar cuánta agua alimentará los manantiales de montaña y recargará los acuíferos cuando llegue la primavera. Los datos de algunas personas observadoras iluminan lugares que antes estaban completamente a oscuras.
“Hay algunas personas observadoras que son realmente críticas, que ni siquiera están cubiertas por nuestro radar”, dice Dave DuBois.
DuBois también se desempeña como director del New Mexico Climate Center en New Mexico State University. Junto con su equipo, está trabajando en el desarrollo de un sitio web de visualización de datos que integra observaciones tanto de ZiaMet como de CoCoRaHS, con el objetivo de ayudar a la gente a planear frente al “desastre de avance lento” que es el cambio climático.
“¿Qué podemos aprender del pasado? ¿Cómo avanzamos hacia el futuro?”, dice. “De verdad tenemos que seguir insistiendo”.

